¿Qué es un bebé prematuro? ¿Qué tipo de cuidados especiales requiere un niño con estas características? ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestro hijo nazca antes de tiempo? Una pediatra nos ayuda a contestar estas y otras interrogantes en la siguiente entrevista.

Por Ivannia Varela

Se dice que un bebé es prematuro cuando nace antes de completar las 37 semanas de gestación. Sus posibilidades de salir adelante dependen de varios factores, pero entre más temprano sea su nacimiento, mayor riesgo corre.

Para comprender mejor este tema conversamos con la Doctora Paula Buitrago, pediatra neonatóloga de Clynkids, quien nos brindó datos relevantes y consejos para prevenir esta situación durante el embarazo o bien, manejarla adecuadamente después de un parto anticipado.

  • Cuanto más prematuro sea el bebé, menos posibilidades hay de que las funciones vitales de los sistemas respiratorio, digestivo y cardiovascular estén suficientemente desarrolladas para poder vivir fuera del útero.
  • Los órganos vitales del bebé prematuro no han tenido tiempo suficiente para completar su desarrollo dentro del útero; por eso, suele presentar dificultades para realizar las funciones imprescindibles para la supervivencia una vez que nace.
  • Tiene una piel delgada, con una extensa área de superficie corporal en relación con la masa corporal y poca grasa que lo hace más susceptibles a las pérdidas de calor y sufrir hipotermia.
  • Los músculos que intervienen en la respiración son débiles, el centro del cerebro que rige la respiración es inmaduro y el pulmón no ha completado su desarrollo.
  • Los reflejos de succión y deglución o bien, son débiles o no han aparecido; el estómago tiene un tamaño muy reducido y las secreciones que facilitan la digestión son muy escasas.
  • El sistema nervioso tampoco ha alcanzado la madurez imprescindible, por ello gesticula poco, los movimientos son lentos, los reflejos no existen o son débiles, igual que el tono muscular.
  • Su sistema inmunológico es inmaduro y esto lo hace más vulnerable a una infección.
  • Los vasos capilares del cerebro en desarrollo son frágiles y se pueden romper fácilmente, ocasionando una hemorragia cerebral.

Cuidados en casa del bebé prematuro

La sala de partos debe estar condicionada para el nacimiento de un bebé prematuro. Algunos de estos niños, dependiendo de su peso y condición clínica, deberán ser trasladados a una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, donde permanecerán hasta que se resuelvan todos sus problemas médicos, puedan alimentarse sin problemas y alcancen los 1.800 gramos.

Una vez en casa, lo recomendable es que se sigan indicaciones como estas:

  • La lactancia materna es la mejor forma de alimentar al bebé.
  • Debe recibir las vacunas que le corresponden según su edad cronológica.
  • Es muy importante lavarse las manos siempre antes de alzar o manipular al bebé prematuro y mantener muy limpia su habitación.
  • Es recomendable dosificar las visitas, sobre todo al principio. Hay que tener especial cuidado con los resfriados o cualquier otro tipo de enfermedad contagiosa.
  • Si el bebé ya cumplió por lo menos 1 mes de vida y el tiempo lo permite, no hay nada malo en sacarlo a la calle, pero hay que evitar acudir a lugares con aglomeraciones de gente para evitar posibles contagios.
  • Es bueno estimular al bebé para facilitar el desarrollo y maduración de su sistema nervioso.
  • El bebé prematuro precisa de un seguimiento médico especial. Además de los exámenes pediátricos regulares y las vacunas correspondientes, el niño prematuro se somete periódicamente a evaluaciones oculares y auditivas; se presta una atención especial al desarrollo del sistema nervioso, el desarrollo motor, del habla y del comportamiento, entre otros.
  • Durante los primeros años, el niño puede desarrollar diferentes afecciones relacionadas, como pobre ganancia de peso, retraso en el desarrollo, parálisis cerebral infantil, retraso en el lenguaje, trastornos del comportamiento, problemas de aprendizaje, déficit atencional, hiperactividad y ceguera, entre otros.

7 condiciones que podrían causar la prematuridad

  1. Enfermedades maternas, como infecciones de vías urinarias, enfermedades renales, cardíacas, diabetes, etc.
  2. Enfermedades propias del embarazo, como la hipertensión arterial o diabetes inducidas/asociadas con este.
  3. Factores uterinos como miomas (tumores benignos), cuello uterino incompetente, mala implantación de la placenta, malformaciones del útero, útero bicorne.
  4. Edad materna por debajo de los 16 años o por encima de los 35 años.
  5. Factores fetales: embarazos múltiples, malformaciones cardíacas, enfermedades cromosómicas e infecciones intrauterinas.
  6. Factores sociales: malnutrición materna y bajo nivel socioeconómico.
  7. Hábitos tóxicos maternos: tabaquismo, alcoholismo y uso de drogas ilícitas.

 

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