Defina claramente las reglas y sea firme a la hora de aplicar las consecuencias. 

Por Sixto Porras Enfoque a la Familia

Todos los padres, alguna vez, hemos batallado con el manejo de límites y normas en el hogar. “¿Hay algo que esté haciendo mal?” Es la pregunta más común que nos hacemos los padres, cuando observamos que nuestros hijos
están desafiando los límites más de lo que esperábamos; mientras que nosotros nos vemos tentados a ceder ante la presión.

A continuación desarrollo 8 estrategias que pueden facilitarle el manejo de los límites con sus hijos:

1. Viva y modele lo que exige en sus hijos, porque usted define las reglas, los límites y es la principal fuente de inspiración. Mientras nuestros hijos van creciendo a nuestro lado, modelamos un estilo de vida que será imitado en el futuro. Ningún valor puede ser enseñado, sin un ejemplo genuino.

2. Defina claramente las reglas y sea firme a la hora de aplicar las consecuencias. Cuando la autoridad es débil, quien la ejerce tiende a vivir en función de la culpa y va a ser manipulado fácilmente. Por esta razón, se requiere firmeza con amor. En el hogar no se vive una democracia, la autoridad está definida y debe ser ejercida. Nuestros hijos no son nuestros amigos, son nuestra responsabilidad

3. Fomente la negociación para que la familia participe activamente en la definición de reglas, límites y consecuencias. Este diálogo genera conciencia, sentido de responsabilidad y propicia una participación activa en la construcción de la familia. Esto hace que los hijos se sientan escuchados e incluidos, pero recuerde que es usted el que lidera la negociación.

4. Sus expectativas sobre el cumplimento de las reglas deben ser realistas, acorde a la edad y a las capacidades de sus hijos. Si las expectativas son muy altas, podrían ocasionar frustración.

5. Celebre con entusiasmo los buenos resultados, premiando el esfuerzo y la perseverancia, esto los inspirará para que sigan avanzando a su siguiente objetivo. Pero si mostramos insatisfacción y damos a entender que no estamos contentos con lo hecho, lo único que inspiraremos será frustración y dolor.

6. Explique constantemente a sus hijos por qué los corrige y los instruye. Aunque el disgusto del momento les impida comprender bien nuestras razones, cuando nuestros hijos sean adultos lo agradecerán.

7. Sea constante en la aplicación de las reglas y los límites, esta perseverancia ayuda a formar disciplina. Cuando los padres ceden constantemente para que no se “enojen”, terminan criando hijos con una incapacidad total de manejar los impulsos emocionales. Esto puede llevarlos a la inestabilidad, al desequilibrio, la indisciplina y a ser propensos a acciones ilícitas.

8. Identifique a su hijo con una causa social y con el dolor ajeno, para que desarrollen compasión y capacidad de desprenderse. Esta sensibilidad les permite ser más tolerantes, valorar más la seguridad del hogar y desarrollar un sentido de gratitud y respeto por la autoridad y la sociedad.

El ser humano no nace con un deseo de seguir el orden, sujetarse a la autoridad y respetar los límites. Esta misión es tarea de los padres a la hora de formar el carácter. Eduquemos a nuestros hijos con límites y disciplina para que sean adultos responsables el día de mañana.

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