Cuando la leche materna deja de ser suficiente para atender las necesidades nutricionales del lactante, se debe añadir alimentos complementarios en su alimentación.

Por Carolyn Hernández 

“La transición de la lactancia exclusivamente materna a la alimentación complementaria abarca generalmente el período que va de los seis a los dieciocho a veinticuatro meses de edad y es una fase de gran vulnerabilidad, debido a que puede caer en excesos y en déficit nutricional que conlleva a sobrepeso y obesidad o desnutrición del bebé. De ahí su importancia de saber cómo hacerlo”, resalta la nutricionista Consuelo Pardo.

Iniciar antes de esa edad puede poner en riesgo la salud del bebé y ocasionar problemas. La nutricionista Katherine Asch señala los siguientes peligros:

Incremento del riesgo de diarreas y enfermedades infecciosas

  • Deficiencias nutricionales
  • Lesiones en el intestino
  • Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias
  • Retraso en el crecimiento y desarrollo

De líquido a sólido

La cantidad y consistencia de los alimentos que debe ingerir un niño varían según la edad, y es fundamental que los padres conozcan sus necesidades nutricionales para evitar algún retraso en el crecimiento y desarrollo.

0 a 6 meses: El único alimento que el niño debe recibir es la lactancia materna exclusiva, debido que esta ofrece todos los nutrientes y líquido que el niño requiere.

  • Cantidad: A demanda del bebé

6 a 7 meses: Es en este momento donde se inicia la alimentación complementaria, sin que se elimine la lactancia materna.

Alimentos recomendados:

  • Frutas: papaya, pera, mango, manzana, banano
  • Vegetales cocidos: zanahoria, chayote y espinacas
  • Cereales: arroz y maíz
  • Carnes: Pollo y carne
  • Consistencia: Puré, papilla o sopa
  • Cantidad: 2-3 comidas

8 a 9 meses: Continúa la lactancia materna.

Alimentos recomendados:

  • Además de los ya incorporados, incluir avena, trigo, cebada.
  • Consistencia: Puré, papilla o sopa
  • Cantidad: 2-3 comidas

10 a 11 meses:

  • Continúa la lactancia materna.
  • Alimentos recomendados: Incluir tubérculos como papa, yuca, plátano.
  • También es importante incorporar pescado blanco, huevo, leguminosas como frijoles, lentejas, arvejas y garbanzos.
  • Consistencia: Puede variar a trozos pequeños y puré más gruesos para estimular la masticación.
  • Cantidad: 4-5 comidas

12 a 24 meses: últimos meses de lactancia materna.

  • Alimentos recomendados: A esta edad se puede incorporar los lácteos como leche, yogurt y quesos, además de frutas como fresa y kiwi.
  • Antes de los 24 meses el niño debería estar consumiendo las mismas preparaciones de toda la familia.
  • Cantidad: 5-6 tiempos de comida
  • Importante: No ofrecer uvas, frutos secos, semillas, palomitas de maíz y dulces duros hasta los tres años para evitar atragantamiento.

Una alimentación saludable durante la infancia es fundamental para que el niño tenga un crecimiento y desarrollo adecuados. Es en esta etapa en la que adopta buenos hábitos de alimentación, asegurando una buena salud en la vida adulta. La cantidad de alimentos que debe consumir un niño hasta los doce años varía según las características de cada uno.

La razón por la cual los niños son más vulnerables a sufrir alergias es porque su sistema digestivo no está 100% maduro. Las frutas rojas son también bastante alergénicas. Hay quien recomienda que no se ofrezcan hasta los doce meses y otros autores no hablan de ellas hasta los dieciocho meses. Los cereales sin gluten se recomiendan a partir de los seis meses; aunque si la madre va a empezar a trabajar al finalizar la licencia de maternidad, pueden darse a partir de los cuatro meses, como con la fruta.

Bebé listo para comer

  • Sentarse con algún apoyo.
  • Llevar las manos a la boca.
  • Explorar objetos con la boca.
  • Sostener la cabeza por sí solo.
  • Apoyar los codos estando boca a bajo.
  • Iniciar movimientos de masticación.
  • Inclinarse hacia adelante al observar un alimento.
  • Abrir la boca al rozar sus labios con la cuchara.
  • Desplazar el alimento hacia atrás y tragarlo.

Fuente: Dra. Katherine Asch, nutricionista infantil

 

 

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