Las proteínas de la leche materna son esenciales en los primeros seis meses de vida

La nutrición proteica durante los primeros 1000 días de vida es esencial para proyectar el crecimiento físico, desarrollo cerebral y el desarrollo inmunológico (defensas) del niño. Estos mil días, contados como 270 días a partir de la gestación, 365 días del primer año y 365 días del segundo año de vida, influenciarán en gran medida la salud del niño y del futuro adulto.

Estos 1000 días se consideran una oportunidad que no se repite ya que órganos como el cerebro, huesos, músculos y su sistema de defensas (inmunidad), metabólico y hormonal; entre otros, están en formación. Garantizar una nutrición óptima durante estos primeros 1000 días de vida, no solo beneficia el estado de salud actual del niño, sino su salud futura y la de sus descendientes (nuevas generaciones).

Dentro de los alimentos esenciales para la correcta nutrición del niño, las proteínas juegan un papel fundamental, pues conforman prácticamente el 50% del peso seco de su cuerpo. Es decir que después del agua, las proteínas son el nutriente más cuantioso en el cuerpo humano.

Adicionalmente, este nutriente es fundamental para reparar los tejidos dañados del organismo, para formar nuevas células, para transportar el oxígeno y además forman parte de las sustancias que controlan los estados de comportamiento y el apetito.

En los primeros días de vida de una persona, la leche materna es la principal fuente de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y cubre las necesidades de agua que requiere el bebé.

Los últimos avances científicos han demostrado que los niños amamantados tienen un crecimiento óptimo, un adecuado desarrollo del cerebro y una menor probabilidad de sufrir infecciones y diarreas cuando están en la etapa infantil.

Igualmente, el consumo de leche materna contribuye a disminuir las posibilidades de sufrir de enfermedades como diabetes, hipertensión y problemas cardíacos cuando ellos sean adultos.

Según, el doctor Wilson Daza Carreño; director del posgrado de Gastroenterología Pediátrica de la Universidad El Bosque y asesor de Nestlé Colombia, “la lactancia es el mejor regalo que una madre puede dar a su hijo, como alimento exclusivo en los primeros 6 meses de vida, pues cubre todos los requerimientos nutricionales del bebé y además, es el alimento ideal para acompañar la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de vida. La lactancia materna se debe extender por el mayor tiempo posible como lo indica la Organización Mundial de la Salud”.

Adicionalmente, se han desarrollado estudios como el CHOP (proyecto obesidad infantil en Europa) que han demostrado que la cantidad excesiva de proteínas en los primeros meses de vida, aumenta el riesgo de obesidad infantil. La Leche materna ayuda a reducir el riesgo de obesidad, ya que, si bien, al inicio contiene una cantidad alta de proteína, va descendiendo progresivamente y se estabiliza a partir del segundo o tercer mes de vida, para darle al niño el aporte justo de proteínas (1,8 gramos por 100 kilocalorías).

Es importante tener en cuenta que la calidad de la proteína de la leche materna es única e ideal, porque evita el estímulo metabólico que genera que el niño tenga una ganancia de peso excesiva y al mismo tiempo fortalece su salud, sus defensas y el desarrollo cognitivo que lo ayudará a tener una vida sana.

Los primeros 1000 días de vida de una persona son un período crítico, ya que ofrecen una ventana de oportunidad para mejorar la nutrición y la salud infantil y del futuro adulto.


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