¡Mujeres, conozcan cómo cuidar su corazón!

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cada mujer que fallece de cáncer de mama, 10 mueren por alguna afección cardíaca.

Por Mamá Joven / Fuente Fundación CardioInfantil
Cada día la mujer tiene un rol más importante en la sociedad: estudia, se especializa, está a la cabeza de grandes empresas y al tiempo dirige las riendas del hogar. Todas estas obligaciones más condiciones genéticas, hormonales  y medioambientales, le han dejado a la mujer moderna una gran presión que se ha manifestado en altos niveles de estrés y en el detrimento de sus hábitos de vida que las llevan a sufrir más de hipertensión, colesterol alto, reducción del HDL y mayores niveles de obesidad, factores que son el camino que conduce a las enfermedades cardiacas.
 
Ellas presentan una serie de condiciones especiales que influyen para que tengan predisposición para sufrir enfermedades coronarias como, por ejemplo, los factores hormonales, pues como explica el cardiólogo Darío Echeverri, jefe del departamento de cardiología de la Fundación Cardioinfantil, “la toma de anticonceptivos para la mujer cuando está en su época fértil la hace más propensa a tener enfermedades cardiovasculares, principalmente, de origen trombótico y de presión arterial” y agrega que además viven la fase de la menopausia, en la que “la reducción de estrógenos hace que la mujer entre en una condición de disminución de la protección cardiovascular y en una fase depresiva asociada ”.
 
Además, la mujer hoy en día tiene mayor consumo de tabaco, padece más diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial, hipotiroidismo y sedentarismo, factores de riesgo ampliamente conocidos para sufrir enfermedad aterosclerótica, fatal o no fatal. “Así mismo, existen una serie de condiciones que hacen al corazón de la mujer más vulnerable: hipertensión asociada al embarazo y la preeclampsia; miocardiopatías; periparto; toxicidad cardiaca por medicamentos utilizados para el cáncer de seno entre otros; cardiomiopatía por estrés (takotsubo) y el déficit cognitivo y aislamiento social relacionados con la menopausia y la hipertensión arterial”, señala Echeverri.
 
Por su parte, otra causa importante y de la que poco se habla es de la desigualdad y el rezago que existe en cuanto a la atención de la salud cardiovascular femenina. Un infarto no es igual en un hombre y en una mujer, no porque el evento se presente de manera diferente, sino porque se atiende con una marcada disparidad. “La mujer tiende a callar y a ocultar sus síntomas, pero además estos suelen ser malinterpretados o se confunden con otras dolencias; muchos de estos dolores pueden ser eventos cardiovasculares que pasan desapercibidos y no se les da la importancia adecuada”, dice Echeverri. 
 
Por esta razón, se deben tener en cuenta algunos llamados de atención como el dolor y presión en el pecho, palpitaciones, sudoración, el evidente deterioro en la capacidad funcional, fatiga, mareo, pérdida del conocimiento y taquicardias. “Estos síntomas diferentes entre mujeres y hombres, se han tratado de atribuir a la distribución y severidad de la enfermedad coronaria obstructiva en el árbol arterial con características diferentes entre ambos sexos”, asegura el experto.
 
Es hora de empezar a hablar de las enfermedades cardiacas como uno de los principales problemas de salud que están afectando a las mujeres del mundo. “La muerte por enfermedad cardiovascular en la mujer triplica la del cáncer de seno”, afirma Echeverri y agrega que al igual que hay grandes campañas para que la mujer vaya al ginecólogo, se haga la citología o la mamografía, también “es importante concientizarlas para que dejen de fumar, que mantengan hábitos saludables, hagan ejercicio y empiecen a hacerse un chequeo de sus factores de riesgo cardiovascular”, para así reducir la posibilidad de una muerte prematura.
 
¿Cómo lograr tener un corazón sano?
 
La prevención es la clave para lograrlo. Basta con tener una alimentación adecuada que incluya una dieta rica en fibra, frutas, verduras, granos, carnes magras, pescado y una buena hidratación. Por su parte, explica Echeverri, “se debe evitar el exceso de huevos, quesos ricos en grasas y la comida chatarra, así como reducir el consumo en exceso de mariscos, embutidos, pasteles, alcohol, bebidas azucaradas y sal”. Además, se recomienda el ejercicio periódico, rutinario y frecuente que debe ser de mínimo 30 minutos, tres a cinco días por semana.
 
Por su parte, es importante tratar adecuadamente otras condiciones que pueden agravar la enfermedad cardiovascular ya reconocida como la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso o el colesterol alto. En ese último punto, el experto explica que es de acuerdo al riesgo cardiovascular que se miden los parámetros de niveles de colesterol. “Nos fijamos en el colesterol LDL que es de baja densidad y que produce daño arterial. Cuando una mujer tiene el riesgo cardiovascular alto o muy alto debería tener el colesterol LDL por debajo de 70. Cuando tiene un riesgo bajo, podría tener el colesterol LDL hasta 110 mg/dL”, dice. En cuanto a la medida de la tensión, si marca más de 80 ya se empiezan a encender las alarmas.
 
Es necesario hacer esta prevención desde edades tempranas y que las mujeres, desde muy jóvenes, empiecen a tomar conciencia de lo necesario que es mantener unos adecuados hábitos de vida.

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