Entre el 11,9% y el 31,3% de la población latinoamericana reporta síntomas relacionados con la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE).
Por Revista MJ
Dormir sentado, evitar alimentos o despertarse por ardor en el pecho son molestias que muchos guatemaltecos han normalizado. Especialistas advierten que podrían indicar problemas digestivos que requieren atención médica.
Una de las afecciones más comunes es la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE), caracterizada por el exceso de ácido gástrico y el reflujo del contenido del estómago hacia el esófago.
Las Guías de Prácticas Clínica Basada en Evidencia del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social destaca que un paciente de ERGE puede presentar síntomas como acidez, ardor en el pecho o garganta, inflamación abdominal, eructos, disfagia, odinofagia (dolor en la garganta, boca o esófago al tragar alimentos), dolor abdominal, dispepsia y, rara vez, náuseas. O incluso puede tener síntomas extraesofágicos como ronquera, tos crónica, y sibilancias3.
Un estudio regional sobre la ERGE en Latinoamérica destaca que entre un 11,9% y el 31,3% de la población latinoamericana reporta síntomas semanales relacionados con esta afección.4
Acidez, reflujo y ardor: síntomas que no deben normalizarse
“Muchas personas asumen que los síntomas digestivos son normales o pasajeros, aunque podrían requerir atención médica. La acidez, el ardor en el pecho o el reflujo no deben normalizarse, especialmente cuando afectan el descanso, el sueño, la alimentación y la calidad de vida”, explicó Pablo Corella, Gerente médico de áreas gastrointestinal y neurología de Adium Centroamérica y el Caribe.
Sin un tratamiento adecuado, la ERGE no solo impacta el bienestar diario y la productividad laboral, sino que, cuando no se trata adecuadamente, puede evolucionar hacia complicaciones más severas como causar esofagitis erosiva, estrechamiento del esófago, úlceras, entre otras.
La infección por Helicobacter pylori continúa representando uno de los principales factores de riesgo para gastritis, úlceras y cáncer gástrico. Esta bacteria infecta a más del 50% de la población mundial; sin embargo, en Guatemala, la prevalencia de esta bacteria en adultos está entre el 65% y el 80%, siendo un problema de salud pública.




