No hay alimento bueno ni malo. Todo está en la medida. El azúcar no tiene ningún efecto dañino para la salud cuando se consume con moderación.

Por Carolyn Hernández

La recomendación según la Asociación Americana de Dietistas, la Asociación Americana de Diabetes y la Asociación Americana del Corazón dice que 10% de las calorías diarias pueden provenir del azúcar. Estamos hablando de que, si una persona consume 2.000 calorías al día, 200 van a provenir del azúcar.

El azúcar está presente en muchos alimentos y hay que saber aprovecharla por ser una fuente de energía inmediata. Solamente se debe saber cómo consumirla y las cantidades apropiadas. Ahora, en el caso de los niños todo depende de la actividad física que hagan y las calorías que necesitan. “Un pequeño debe de consumir al día entre 4 a 6 cucharaditas al día. La cucharadita es equivalente a 5 g de azúcar. Por ende, se debe tomar en cuenta el consumo que realizan al tener en su dieta las galletas, los refrescos, el yogurt, los cereales y el azúcar que se le adiciona al refresco natural”, señala Adriana Alvarado, nutricionista de Cereales Nestlé.

¿Cuánto es suficiente?

Desde que son bebés se les incluye dentro de su dieta el cereal, el cual ya tiene incluido azúcar y lo comen sin mayor problema. Para saber cuánto debe consumir, la nutricionista pone como ejemplo que un niño de 8 años debería ingerir 800 calorías al día y 10% –es decir, 80 calorías– va a provenir del azúcar. En el caso de un niño de 13 años, este necesita 1.500 calorías y 150 calorías de azúcar; esto es entre 4 y 6 cucharaditas al día.

Para tomar en cuenta cuánto tienen los productos empaquetados y procesados, debe consultarse en la etiqueta nutricional. Alvarado indica que se tiene que buscar el dato de los carbohidratos y debajo está la cantidad de azúcar. Por ejemplo, el cereal Nesquik cuenta con 8,9 g de azúcar por porción. En resumen, tiene poco menos 2 cucharaditas de azúcar.

 

Lo bueno y lo malo del azúcar

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Al ser un tipo de carbohidrato, la única fuente de energía del cerebro es la glucosa, por lo que va a ser fuente de energía para nosotros y el cerebro.

Si se empieza a pasarse del límite sugerido de consumo y existe un exceso de azúcar, puede acrecentar el riesgo de obesidad. Además, si se ingiere por un período largo se aumenta la ansiedad y el riesgo de diabetes.

 

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