Karla Azofeifa: Una mamá dos por dos

Karla Azofeifa tuvo dos pérdidas debido a una enfermedad de la sangre, pero gracias a su fe fue bendecida con gemelos, Thiago y Matías

Por Carolyn Hernández

¿Quién es? Karla Azofeifa | 33 años | Casada con Misael Rojas | Hijos: Thiago y Matías de año y 10 meses

A los tres años de haberse casado, Karla y su esposo tomaron la decisión de embarazarse. En dos años seguidos tuvo las dos pérdidas. La primera fue dura, pero una segunda pérdida jamás se lo esperaba. A raíz de lo sucedido, le realizaron unos exámenes donde fue diagnosticada con el síndrome de antifosfolípidos en la sangre; es decir, tiene la sangre coagulada. Esto influía para que la sangre no llegara al útero y no le diera oxígeno al feto. Después de un proceso médico y de la mano de Dios, logró quedar embarazada y por partida doble.

Año tras año

A las seis semanas de saber que estaba embarazada, por medio de un ultrasonido de chequeo el doctor le dio la noticia de que el feto no llevaba el crecimiento necesario. A Karla le realizaron un legrado, por lo que tenía que esperar un año completo para tener un nuevo embarazo.

Se dio el tiempo indicado para buscar ser madre, pero desde la primera cita de seguimiento no se veía nada, aunque la prueba de sangre dijera lo contrario. Sin darse cuenta, había expulsado al feto. En un examen de laboratorio se le encontró que ella tiene la sangre muy coagulada. “A raíz de lo que pasaba, me puse en manos de Dios desde el primer momento. Nunca le pregunté a él: ¿por qué a mí?, sino ¿para qué?, ¿cuál es el propósito que tiene de todo esto?”.

A pesar de las dos pérdidas, no se dio por vencida, porque su corazón se llenaba del deseo de ser madre. Como el segundo fue expulsado de una forma natural, podría volverlo a intentarlo pronto. Dios la bendijo con un nuevo embarazo, con la gran noticia de que iba a tener gemelos.

Inmediatamente, al darse cuenta de que estaba embarazada, empezó a averiguar más de su síndrome. Encontró que debía ser inyectada todos los días con el medicamento Heparina para mantener su sangre líquida. Su esposo aprendió a inyectar, porque Karla permaneció –casi durante todo el embarazo– en reposo absoluto, sin salir de la casa ni hacer esfuerzo alguno.

El embarazo fue de 8 meses y los gemelos nacieron en la semana 36 por medio de una cesárea. Tienen un minuto de diferencia en el nacimiento.

Su gran apoyo

Karla y su esposo siempre buscaron dejar su situación todo en manos de Dios. Él fue su fortaleza y guía en el proceso de ser padres. “Me acuerdo que a finales de agosto y principios de setiembre son las fiestas de San Ramón Nonato. Entre las actividades ofrecen una misa para las embarazadas para la bendición de vientres. Pero yo iba para pedirle a Dios la sanación. Me acuerdo que el día anterior fui a la misa de domingo y me topé al padre y le dije: “Pida por las que queremos ser mamá, no solo por las embarazadas, sino por las que tenemos ese deseo”. También pedí la intercesión del santo. A finales de enero del 2014 me di cuenta de que estaba embarazada y de dos”.

Aprendizajes de vida

Karla resume su experiencia en que se debe esperar el tiempo de Dios y que no hay casualidades, sino ‘diosidades’. “Dios me dio el doble de lo que quería. Si uno acepta su voluntad y le entrega el corazón, va a sentir paz y va a entender el propósito”.

Mensaje con amor

“No dejar de confiar en Dios. Él es el que les va a ayudar a salir adelante. No pierdan la fe, la confianza y la esperanza. Siempre decir: ‘Dios, yo sé que usted tiene el propósito en esto que me está pasando. Yo sé que al final me va a recompensar de la mejor manera’. Él siempre quiere lo mejor para nosotros”.

 


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