La importancia de la alimentación en los primeros 1000 días de vida

La programación metabólica se debe de tener presente desde el inicio de la concepción hasta los dos años de edad del niño.

Por Carolyn Hernández

La Organización Mundial de la Salud definió a la obesidad como una epidemia no infectocontagiosa, que silenciosamente está carcomiendo la calidad de vida del ser humano. Esa obesidad está atacando a los niños, que son los que van para grandes.

“La obesidad o el sobrepeso es un problema genético. Si el papá o la mamá del bebé tienen esa contextura, el hijo tendrá entre un 60 a 70% que también sea así. Es importante que en el hogar se tenga un estilo de vida saludable, incluso en la mujer antes de embarazarse”, señala Oscar Segreda, pediatra neonatólogo.

Las consecuencias de la obesidad son múltiples, ya que se tiene el riesgo de padecer diabetes tipo II, problemas de presión alta, accidente vasculares, cerebrales o infarto.

A raíz de lo anterior resalta la importancia de que la mamá tenga una programación metabólica; que es una situación dada en un momento sensible de la vida en donde se puede cambiar la función y la calidad de vida del ser humano.

Para el pediatra, en la mujer fértil se puede dar la deficiencia de ácido fólico, por lo que sería perjudicial si está embarazada, porque tendría muchos riesgos, principalmente los defectos del tubo neural en el feto. “Un embarazo deseado y planificado, la mujer debe tomar ácido fólico un mes antes de iniciar la gestación y durante el primer trimestre”.

Rutina saludable

El ser humano es un cúmulo de situaciones ambientales y nutricionales, si se tienen buenos genes, se tiene un estilo de vida saludable y se come bien, la posibilidad de adquirir enfermedades se van minimizando conforme va pasando el tiempo.

El bebé recién nacido debe recibir la leche materna como alimento exclusivo durante los primeros 6 meses y a partir del séptimo mes, debe de ir acompañada de la comida hasta los dos años de edad.

“Se debe evitar a toda costa engordar al niño bruscamente, principalmente en los primeros meses vida, porque es contraproducente y puede afectar su calidad de vida”, comenta el Dr. Segreda.

Los pasos correctos para iniciar la introducción de comida sólida es a partir de los seis meses con verduras pasadas por agua con poca sal. Los alimentos, al principio, se deben introducir en una consistencia líquida y después de la forma sólida, conforme va pasando el tiempo y la velocidad que el niño va dictando.


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