La realidad escolar cambió para siempre: ¿Cómo prepararse para el retorno?

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Algunos consejos para ayudar a las personas menores de edad a regresar a las aulas en época de pandemia.

Por Revista MJ

Durante 9 meses se impartieron lecciones en diferentes escenarios educativos, de acuerdo con las condiciones particulares de cada familia, así como su ubicación geográfica en el país.  Su aprovechamiento estuvo dictado de acuerdo con los dispositivos electrónicos, con la conectividad y el acceso al internet que tuvieran los estudiantes en sus hogares, aunque hubo otros alumnos que tuvieron que trasladarse a las escuelas por la materia impresa porque no contaban con conectividad ni dispositivos en sus hogares.    Por lo tanto, las condiciones no fueron iguales para todos, dado que vivimos en un país con muchas necesidades y esto pudo provocar diferentes brechas en el aprendizaje.  Lo positivo es que se logró mantener una gran cantidad de estudiantes en el sistema educativo.  

Por eso, un año después se realiza el llamado a la educación combinada (presencial y virtual) y esto torna una gran preocupación a los padres de familia.  Por eso, es que deseamos brindar recomendaciones, pues es muy importante retomar las clases presenciales y asegurar las condiciones de enseñanza-aprendizaje.  

“No es un secreto que el confinamiento ha elevado el estrés en muchas familias y las personas menores de edad no escapan de esta realidad. Las personas adultas ya están saliendo a realizar sus actividades cotidianas y muchos lugares de trabajo ya han ido regresando a la presencialidad” comentó Marcela Lizano, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Fidélitas.  

Por eso, este regreso a las aulas de forma intermitente es importante para brindarles espacios temporales con sus grupos de pares y amigos para que puedan seguir desarrollando las habilidades sociales, que son tan importantes, para la vida  explicó la experta de psicología de Fidélitas.     Todo cambio conlleva un reto y este retorno es parte de ir construyendo resiliencia en los estudiantes ante adversidades futuras.  Tomemos en cuenta que el volver a reencontrarse con sus amigos y amigas, es una situación de alta valía para las personas menores de edad, enfatizó.

Por lo diferente que resulta este inicio de ciclo lectivo, no hay duda de que al inicio habrá dificultades, incomodidades, incertidumbre y preocupación para todos los involucrados en el retorno.  Cada padre de familia y docente tendrá que hacer su parte explicándole a los niños, niñas y adolescentes la importancia de cuidarse, de utilizar el alcohol, de lavarse bien las manos con jabón frecuentemente (sobre todo antes de comer), mantener el distanciamiento  y demás medidas de precaución que permitirán proteger su salud, la de sus compañeros, maestros y familia.

¿Cómo prepararlos al regreso?

Tome en cuenta que para muchos estudiantes el asistir a los centros educativos es parte de su rutina y formación, pero más allá de estos factores, es un contexto que les permite desenvolverse y desarrollarse socialmente, pues es en este ámbito donde muchos hacen sus primeras amistades y aprenden acerca de la convivencia en sociedad y de la resolución de conflictos.  También es claro que, mientras algunos niños esperan con ganas e ilusión el regreso a la escuela, otros se sentirán nerviosos o asustados. Ahora bien, son los padres los encargados responsables de velar por la salud física y mental, conversando con ellos y brindándoles todas esas recomendaciones para tranquilizarlos, diciéndoles que es normal que se sientan nerviosos, pero también garantizándose que el niño, niña o adolescente  comprende bien el protocolo de auto cuidado.

“Es vital modificar esas emociones negativas y pesimistas por emociones asertivas que vayan acorde a la edad cronológica de los estudiantes.  Transformemos el miedo por esperanza y la preocupación por el autocuidado”, aconsejó Lizano. 

Un detalle muy valioso que deberían procurar los padres de familia es fomentar espacios de escucha activa, además de preguntar por el desempeño académico podemos entrenarnos en conocer sus sentimientos,  como por ejemplo: para saber cómo les fue ese día en la escuela, qué están sintiendo, qué creen que les hace falta, qué les preocupa y también conocer cuáles fueron los aspectos positivos y alegres que disfrutaron en su retorno. 

El conocimiento es clave

  • Las personas menores de edad merecen estar bien informadas sobre el COVID-19. Todos en la familia tienen derecho a sentirse tranquilos, seguros y confiados y eso se logra con información.
  • Enséñeles a sus hijos e hijas sobre el cuidado que se debe tener siempre cuando se visita a un familiar, un restaurante o algún otro sitio y especialmente el centro educativo. 
  • Modele en los niños conductas de cuidado para no infectarse del COVID 19 y, a manera de ejemplo para el niño, realice simulaciones en familia sobre la vivencia en el centro educativo. 
  • Rotule cada artículo escolar con el nombre del niño, incluyendo la mascarilla. Dótelo de una bolsita o cajita donde podrá guardarla mientras ingiere algún alimento y enséñelo a usarla.  Recuérdele que la mascarilla no debe ser colocada en cualquier sitio ni compartida con nadie.
  • Consulte a la escuela sobre las medidas que han tomado para garantizar la bioseguridad de los estudiantes y qué apoyo requiere de su parte para reforzarlas en casa.
  • Ofrézcale al niño apoyo en casa y ayúdelo de nuevo a establecer rutina de trabajo escolar.
  • Si su hijo o hija presentará alguna dificultad emocional comuníquelo de inmediato al centro educativo para que reciba todos los apoyos requeridos.

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