Luciano Brenes: El niño milagro

Luciano Brenes González nació en buen estado de salud, hasta que un mes después fue diagnosticado con un problema del corazón. A partir de ese momento, su madre, Verónica González Quirós, inició una batalla para que su hijo viviera

Por Carolyn Hernández

Verónica tuvo un embarazo normal que incluían las visitas médicas pertinentes para conocer la condición de su bebé, en donde mostraba un buen estado de salud. En el mes de noviembre de 2011 Luciano nació sin mayor problema, aunque la labor de parto fue traumatizante, porque duro 27 horas.

Ya teniendo al bebé, su mamá le realizó el tamizaje y la revisión de rutina que hace el Seguro Social. Los resultados mostraban que todo estaba normal. Sin embargo, algunos familiares cercanos le indicaban que le escuchaban el ritmo cardíaco muy rápido, pero pensaban que todo estaba bien.

Por el tipo de parto que vivió el bebé, le enviaron a realizar un TAC, que lo programaron para dentro de 6 meses, es decir, casi en mayo de 2012. Por lo tanto, tomaron la decisión de pagar un centro privado para adelantar el examen. “El 9 de enero de 2012 lo llevamos para que le realizaran un chequeo, pero apenas la doctora le puso el estetoscopio me dijo: “Mamá, a este bebé le escucho algo raro. Tiene como un soplo”. Me hizo una referencia para irme al Hospital de Niños”, cuenta Verónica.

Solicitaron la cita y se la programaron para el otro día. Se presentaron con Luciano, ella y su pareja y papá, Mauricio Brenes. Cuando el doctor lo estaba revisando con un electrocardiograma, la sentó y le dijo: “Lo que su bebé tiene es un drenaje. Me dijo un nombre largo, pero solo visualicé la palabra drenaje. Lo primero que se me vino a la mente fue la muerte de mi prima Amanda”, recuerda con angustia.

Dos años antes del nacimiento de Luciano, perdió a su prima Amanda por un drenaje venoso anómalo. Se murió con tan solo 4 meses en la cirugía, porque su corazón no aguantó.

Un camino doloroso

El Doctor Oswaldo Alvarado, el especialista que lo estaba atendiendo, le indicó que buscara la posibilidad de que lo operaran en Estados Unidos, pero tenía un costo aproximado de $60,000 más los gastos de tiquete. “Vengo de una familia humilde, así que se iba a hipotecar la casa. Mi tío iba a vender el carro. Mi mejor amigo me iba a dar unos ahorros de tres millones de colones. Todos los ángeles empezaron aparecer para que yo dispusiera de lo que necesitaba”, señala.

Cuando le estaban realizando los exámenes preoperatorios, salió que padecía neutropenia –problema en el sistema inmunológico– que hace que, por ejemplo, no pueda cicatrizar ni combatir las bacterias. Por esta situación no podía salir del país y se tenía que buscar la solución en Costa Rica.

Unos especialistas y cirujanos de Estados Unidos venían a operar cardiopatías que aquí no se operan y Luciano calificaba en la lista. Vinieron en abril y ya Luciano contaba con el tratamiento de factor estimulante por la neutropenia. Le hicieron todo tipo de exámenes y a última hora le indicaron que no lo iban a operar, que su corazón estaba muy maltratado. “Me dijeron que se me iba a morir, así que me lo llevara a la casa y lo disfrutara el poco tiempo que le quedaba”.

Una luz en el camino

Al día siguiente, el Dr. Alvarado se ofreció a operarlo, pero que no le prometía nada. Luciano entró al quirófano un lunes 21 de mayo de 2012 a las 7:07 a.m. “Le besé las manos al doctor y le dije: “Le doy a mi hijo enfermo. Por favor entréguemelo sano, por favor; si no, no salga, ya que apenas me daba un 10% de probabilidades de que sobreviviera”.

Salió a las 2:40 de la tarde de la sala de cirugías lleno de tubos. Veinticuatro horas después Luciano quiso entrar en paro, el corazón no quería responder. Él tenía que durar 3 meses internado (1 mes en cuidados intensivos, un mes en una sala intermedia y otros mes en el salón normal), pero me lo dieron a los 12 días. Hoy Luciano tiene 4 años con seis meses y es un niño normal que puede saltar y correr. Lo único que recomiendan es que no se dedique a deportes que lo exijan, como correr una maratón y fútbol, entre otros.

Luciano es un niño milagro y es el símbolo del Hospital de Niños de las cardiopatías congénitas.

 


Pin It on Pinterest

Share This