Vanessa Lemaitre: una mamá que combate al gigante

Vanessa Lemaitre cada día lucha para vivir sin importar su enfermedad. Tiene dos grandes motivos para levantarse, Samuel e Isaías

Por Carolyn Hernández

¿Quién es? Vanessa Lemaitre | 28 años | Divorciada | Hijos: Samuel de 5 años e Isaías de 3 años

Vanessa se levanta cada día pensando que debe seguir viviendo y luchando por sus dos amores, como ella los llama…“los machos”. Fue diagnosticada hace aproximadamente 15 años con la enfermedad Inmunodeficiencia Común Variable, la cual consiste en que el sistema inmunológico dejó de producirse, por lo que no tiene defensas.

Vanessa Lemaitre, de 28 años, tiene a sus hijos Samuel de 5 años e Isaías de 3 años. “Yo les digo el sol y la luna. Son mis machos”.

Llegó sin avisar

Su hermano se enfermó desde muy pequeño. A los 6 meses tenía múltiples problemas, pero la enfermedad de inmunodeficiencia no era conocida en ese momento, por lo que le realizaron exámenes de cáncer de estómago y Síndrome de Evans, entre otros.

Vanessa empezó a enfermarse desde los 10 años, con infecciones de pulmones y oídos, además de pérdida de peso. “Empiezan a investigar. Duré un año en el proceso hasta que logran dar con la enfermedad Inmunodeficiencia Común Variable y se dan cuenta que era lo mismo que había tenido mi hermano durante tantos años, pero sin encontrar la causa”.

Desde que ambos fueron diagnosticados, empezaron a luchar juntos contra esa rara enfermedad. Cuando le dieron la noticia no lo podía creer y pensaba que no podía aguantarla mucho. Su hermano se convirtió en su fortaleza e impulso. “Él me decía que, si había aguantado tanto tiempo, yo lo iba a lograr. Fue mi ejemplo”, comenta. Su hermano murió en diciembre de 2015.

Vivir por ellos

Vanessa tomó la decisión de casarse e iniciar una vida nueva en el año 2010. En ese momento vivía con sus padres, porque la mayoría del tiempo su esposo por su trabajo pasaba en giras y ellos la cuidaban.

Al tiempo tuvo un nuevo diagnóstico que fue inesperado. Al realizarse un ultrasonido de rutina, le indicaron que estaba embarazada y era de alto riesgo. “Yo no tenía el derecho de ser madre por mi enfermedad, por lo que me mandaron a cortar los tubos y ahí se dieron cuenta que estaba en cinta, aunque no tuve síntomas. El ginecólogo me dijo que yo moría y moría el bebé o que podría resistirlo e iba a nacer enfermo. Fue un susto grande, pero gracias a Dios todo salió bien. En ese tiempo mi mamá muere cuando yo tenía 8 meses de gestación”.

Con ese suceso ella se hizo cargo de su hermano y su papá. Al año y ocho meses de haber nacido Isaías, llegó otra noticia. Estaba nuevamente embarazada. “No sabía qué podía pasar. Pensaba que si me moría dejaba a mi otro bebé. Lloré montones por miedo de que pasara algo, porque debía seguir tomando los medicamentos. El doctor me dijo:’Vamos arriesgarnos y que sea lo que Dios quiera’y así fue. Nació, pero sí tuvimos problemas. No me fue tan bien como el primero”. Por diferentes razones se separó de su esposo.

En todos estos años tuvo varias recaídas fuertes y debió ser hospitalizada. Pasó por varios diagnósticos por causa de diarreas ytumores benignos, entre otros sucesos. Pero ella siguió hacia adelante, porque piensa que no se puede morir todavía. Tiene que velar por sus hijos hasta que ellos se puedan defender.

Aprendizaje de vida

Solo sabe que se debe amar la vida y que existen personas que se quejan por todo. “Solo les digo: ¡no se quejen! Llevo 15 años difíciles. Viva un día a la vez, en donde usted abra sus ojos y diga “gracias, Dios”. La vida es cuesta arriba, pero he aprendido que los días oscuros tienen sus colores”.

Proyecto Daniel

Hace aproximadamente dos años atrás, ella y su hermano estaban recibiendo la quimioterapia. En ese instante llegaron los voluntarios de Proyecto Daniel con bombas y música. “Ligia Bobadilla, quien inició el proyecto con su esposo, nos explicó quiénes eran y nos sentimos tan identificados de estar en un hospital de niños a un hospital de adultos. Se convirtieron en mi segunda familia.

Mensaje con amor

“La vida es cuesta arriba muchas veces, tal vez más que menos, porque en realidad han sido varias luchas. Aunque esté cuesta arriba, hay muchos que salen… que no se cansen de luchar, que no se rindan, porque siempre hay una esperanza y una salida. Si hay fe, todo es posible”.


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