Con la leche materna todos ganan

Bien conocidos son los beneficios que aporta la leche materna a un bebé; pero poco se habla sobre las ventajas que aporta la lactancia a la madre.

Por Ingrid Broitman, nutricionista y consejera en lactancia materna 

En ocasiones resumimos el hecho de amamantar como el acto biológico donde la mujer transfiere leche a su pequeño hijo para nutrirlo y hacerlo crecer. Nos concentramos en los gramos y centímetros que el bebé aumenta mes a mes y valoramos el éxito de la lactancia exclusivamente con base en esto. Sin embargo, la lactancia materna es un proceso más complejo y primitivo que involucra áreas psicosociales en las que ambos generan un vínculo poderoso que perdurará para el resto de sus vidas.

El primer contacto

Cuando nace un bebé, el lugar perfecto para colocarse es el seno de su madre, idealmente en contacto piel a piel y sin interrupciones, al menos hasta que el bebé logre “la primera mamada”. Esto sucederá en la próxima hora después del parto, que es bien llamada la “hora sagrada”, pues es un período único donde el bebé y su progenitora intercambiarán miradas, caricias y olores que activarán puntos cerebrales para reconocerse por siempre. Pero simultáneamente, el bebé buscará de forma instintiva el seno e iniciará la lactancia, disminuyendo la posibilidad de que su madre muera, ya que gracias a la cascada hormonal que produce la succión, el útero se contrae y las hemorragias uterinas disminuyen, sin olvidar que la incidencia de anemia postparto también se reduce.

En las primeras semanas la frecuencia de tomas de leche ronda entre las 8-12 veces en 24 horas. Cada vez que el niño mama produce en su madre una liberación importante de hormonas, como la prolactina y la oxitocina que, además de favorecer el vínculo afectivo, protege a la mujer de sufrir depresión postparto y disminuye la incidencia de agresión hacia el menor.

Beneficios

Producir leche requiere calorías y si unido a este gasto calórico de aproximadamente 600 Kcal diarias la madre se alimenta de forma balanceada, recuperar el peso previo al embarazo es más fácil.

Las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de padecer diabetes tipo II, como también algunos tipos de cáncer de seno y ovario.

Muy por el contrario de lo que se piensa, amamantar protege de la osteoporosis. Durante el embarazo y la lactancia la absorción de nutrientes para la formación de hueso aumenta.

Si la mujer continúa amamantando a su hijo después del reingreso al trabajo y se siente apoyada por su patrono y sus compañeros, posiblemente disminuirá el ausentismo laboral y aumentará su lealtad por la institución o empresa para la que labora.

La lactancia materna es básica para la economía familiar, pues es gratis. Además, es bien sabido que los niños amamantados se enferman con menor frecuencia y por ende, se invierte menos en medicamentos y visitas médicas.

El uso de biberones y fórmulas artificiales genera desperdicios sólidos y gasto energético, lo que afecta directamente el ambiente y en el caso de niños hospitalizados, internamientos más prolongados.

Cuando se entiende que el seno no significa solo el mejor alimento, sino contacto, comunicación y amor, la mujer logra liberarse de los controles del tiempo y los horarios para amamantar y generalmente reconoce mejor las señales de su hijo.

El último y mayor beneficio de la lactancia materna para la mujer es ver a su bebé crecer fuerte y sano gracias al alimento y el amor que ella le brinda a través de su cuerpo.


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